Home institucional
Video del hero y bloque «Quiénes somos» administrados desde el backoffice. Un solo botón que importa: Catálogo. Laia espera abajo con «Respuestas frecuentes» y «Laia Responde».
VCommerce pantalla por pantalla, tal como corre en producción para una fábrica de papel tissue: la tienda mayorista con proforma y checkout, el agente Laia atendiendo, y el backoffice con pedidos, precios, catálogo, conocimiento del asistente y sincronización con el ERP. Capturas reales; los datos de clientes están difuminados.
Dominio público, sin registro. El cliente mayorista arma su proforma, llega al mínimo y cierra con sus datos; el precio lo resuelve siempre el servidor.
Video del hero y bloque «Quiénes somos» administrados desde el backoffice. Un solo botón que importa: Catálogo. Laia espera abajo con «Respuestas frecuentes» y «Laia Responde».
Seis tarjetas, una por sección del catálogo, con fotos que rotan y se cargan desde el backoffice («Fotos de la home»). Cada tarjeta lleva a su sección.
Secciones como chips, productos con código a la vista y los tres precios publicados: más de 50 bolsones surtidos, precio pallet y precio por cantidad. «Agregar» suma a la proforma sin salir de la página.
Atributos técnicos, unidades por bolsón, bolsones por pallet y la tabla de escalones con el tramo activo resaltado. Subtotal en vivo según la cantidad; la promesa de entrega en días hábiles desde el pago.
El carrito es una proforma: código, descripción, cantidad y precio unitario resueltos por el servidor. Avisa cuánto falta para el precio de pallet y para el mínimo de compra; se descarga en PDF.
Con 50 bolsones se habilita «Finalizar compra». Los importes llevan centavos y la proforma vale 24 horas: después se recotiza con la versión de precios vigente.
Captcha propio, CUIT o DNI (o número de cliente del ERP, que completa los datos solos), dirección con autocompletado y zona de entrega resuelta por polígono. No pide forma de pago: el sitio no cobra, confirma una persona.
El agente se abre sobre el catálogo. Se presenta, dice qué sabe hacer y espera la consulta. Tope de 500 caracteres por mensaje.
«¿Qué rollos de cocina tienen y cuántos metros traen?»: Laia lista los productos con su código y un enlace a cada ficha, y no dice un solo importe. Lo que contesta sale de la API, no de la memoria del modelo.
Cuatro landings SEO (higiénico, cocina, servilletas, institucional) con los productos de esa familia y «Agregar» directo. Canonical contra el dominio, sin precios en los datos estructurados.
Página institucional orientada a venta mayorista: qué fabrican, mínimo, envío sin cargo hasta 90 km y los dos llamados a la acción: pedir proforma o hablar por WhatsApp.
Login con la cuenta corporativa, roles y permisos por pantalla, auditoría en cada cambio. Todo lo que el negocio configura vive acá: catálogo, precios, contenido, avisos, el asistente y la conexión con el ERP.
No hay usuarios ni contraseñas propias: se entra con Google Workspace. El acceso y el rol los decide una tabla de usuarios que se relee en cada request; la sesión vale sólo en el backoffice.
Lo primero que ve el que entra: pedidos por vendedor (el del cliente en el ERP), por producto y por cliente. Tablas ordenables por cualquier columna, con títulos fijos.
Cada pedido con su estado, bolsones, venta neta contra la lista vigente, la diferencia y si ya está en el ERP (con su número). «A revisar» es el cierre asistido por encima del umbral configurado.
Al abrirse compara lo que cobra la tienda con la última respuesta archivada del ERP, producto por producto, y lista los cambios de precio de las últimas 24 horas con la variación.
Filtros por estado, origen y zona; búsqueda por número o cliente; «sólo los que no se avisaron». Fecha de entrega prometida, depósito y vendedor en cada fila.
Qué se pidió, con el escalón aplicado y el precio congelado; qué falta para avanzar; el dato fiscal separado de lo que se le informó al cliente. A la derecha, el cliente del ERP y quién compró esta vez.
Cada aviso (mail con PDF, WhatsApp a ventas) con intentos, hora de salida y error si lo hubo, y reintento a mano. Abajo, el envío al ERP: si el comprador no está dado de alta allá, el pedido espera y ventas recibe un WhatsApp.
Quién pidió que lo llamen, desde el formulario o derivado por el asistente, con qué estaba mirando y en qué quedó. Un botón de WhatsApp por fila.
El catálogo que llega del ERP y lo que el ecommerce le agrega. Los artículos nuevos nacen sin publicar y con alta incompleta hasta cargar sección, alícuota y medidas. Filtros por campos bloqueados y dados de baja.
Código, título, descripción y canales de todo el catálogo en una sola pantalla. Corregir el título lo bloquea: la sincronización deja de pisarlo y guarda al lado lo que venía trayendo.
Precio neto por bolsón, por pallet y por cantidad, con el código del ERP al lado. Publicar crea una versión nueva: los pedidos confirmados conservan sus importes; las proformas abiertas recotizan.
El orden de acá es el orden de la tienda. Una sección apagada no se muestra aunque tenga productos; es lo que permite sacar «Novedades» sin tocar código.
Las fotos que rotan en las tarjetas de la home, con texto alternativo, orden y activar/desactivar. Sin fotos cargadas, la tienda usa las del bundle.
Lo que Laia sabe y de dónde lo saca: documentos indexados, fragmentos en el índice, última ingesta. Se suben archivos o se escriben a mano, por carpeta.
Cuántas conversaciones, tokens, costo del período contra el presupuesto y latencia mediana. El validador descartó 11 respuestas por citar importes que ninguna herramienta devolvió: el guardarraíl, medido.
Cada propuesta salió de una respuesta que estuvo mal: ventas propone la respuesta correcta desde el chat («Entrenar»), dirección la aprueba y recién ahí queda en la memoria del asistente.
La misma memoria que atiende en la tienda, con tres modos: «como cliente», Ventas y Dirección. Lo que no tiene confirmado por una herramienta, no lo arriesga: lo marca para revisión humana.
Los clientes del sistema primario con su vendedor, actualizados cada dos horas. No se editan acá: se corrigen en el ERP. Se usan para reconocer al comprador en el checkout y en la ficha del pedido.
Los vendedores del ERP con sus clientes. El celular se carga acá porque el ERP casi nunca lo trae; es a donde va el WhatsApp de cada pedido nuevo.
Alta por email del workspace, rol (ventas, depósito, gerencia, presidencia, administración, super admin) y perfil del asistente. Suspender, dar de baja y celular corporativo por persona.
Artículos y clientes: cuándo corrió la última vez, si salió bien, y el historial con filas, cambios, altas, bajas y errores de cada corrida. «Sincronizar ahora» y «Simular» para ver qué cambiaría sin aplicarlo.
Una reunión de diagnóstico y una propuesta por nivel: ecommerce, ecommerce + agente, o con tu ERP conectado.